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Suicidio en Colombia: el papel del Instituto más allá del dato epidemiológico

Un especial agradecimiento al Doctor Jairo Antonio Silva Cadena Director Regional Suroccidente, al Centro de Referencia Regional de la Violencia Suroccidente, al Grupo Centro de Referencia Nacional sobre Violencia.

GAM es un joven de 21 años quien ingresa a centro asistencial luego de ingerir una cantidad no determinada de sustancia tóxica (Paraquat) después de sostener una discusión con su pareja, falleció a las pocas horas de su ingreso al servicio de urgencias del Hospital Universitario San José de Popayán, en el mes de julio de 2020.

LMAA es otro joven de 24 años quien fue hallado muerto, suspendido con una soga, de una viga del techo por el cuello, tenía historia de otros intentos suicidas, al parecer por problemas con su expareja quien no le permitía ver a su hijo, los hechos ocurrieron en enero de 2020 en un municipio de Cundinamarca.

MJBR era una mujer de 44 años de edad con historia de cáncer gástrico de mal pronóstico, manejada con quimioterapia al no ser operable su lesión, conociendo su pronóstico, entró en un estado depresivo, adquirió un arma de fuego y decidió quitarse la vida disparándose.

RCA era un hombre adulto de 55 años quien trabajaba como vendedor ambulante por diferentes municipios de Cundinamarca, sin embargo, meses antes, había recibido amenazas por delincuencia común, lo que le obligó a dejar su trabajo, entrando en un periodo depresivo, con un intento suicida un mes antes, se encontraba en controles por psicología y psiquiatría, fue hallado muerto por la hija, suspendido por el cuello usando una pieza de tela atada a viga del techo.

GNCS es una menor de 12 años y SVB es una joven de 18 años, tomaron la triste decisión de quitarse la vida, por motivos sentimentales, en dos ambientes diferentes.


1. Concepto de Suicidio.

El suicidio es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el acto deliberado de quitarse la vida. El suicidio cada vez toma mayor fuerza como un problema de salud pública. Según las estadísticas de la OMS cerca de 800000 personas se suicidan cada año a nivel mundial y esa cifra solo corresponde a los eventos que fueron documentados. Cuando una persona toma la decisión de suicidarse en muchas ocasiones ha pasado por varios intentos frustrados.

Así, según la literatura médica, cerca del 25% de personas que intentaron suicidarse una vez, lo harán nuevamente en el siguiente año, y el 10% lo repetirán a los 10 años del primer intento. El medio usado más frecuentemente fue ahorcamiento, la ingesta de sustancia tóxica y el uso de arma de fuego.

Lamentablemente, se estima que hay un gran subregistro debido a que el suicidio es considerado en muchos países y por varias sociedades como algo estigmatizante y un tema tabú, lo que hace que muchas familias nieguen el hecho de que su familiar se suicidó, o traten de ocultar los motivos que le llevaron a tomar esta difícil decisión o porque a la luz de las investigaciones quedan tipificados como muertes accidentales.

Esto ocurre porque el suicidio nos confronta con la esencia misma de la existencia, llevando esto a cuestionar cuáles fueron los motivos por los que una persona toma tal decisión.

2. Aspectos Históricos.

Desde tiempos inmemoriales el suicidio ha tenido connotaciones diferentes. Los romanos, herederos de la cultura griega, así como ellos, consideraban que el suicidio era un delito, en 3 circunstancias: los guerreros, en cuyo caso el suicidio privaría al estado de su servicio y si sobrevive, dicha se califica como deserción. Los esclavos, ya que la pérdida de un esclavo representa una pérdida económica para el amo. Por último, los criminales o estafadores, ya que su autoeliminación antes de un juicio significaba una pérdida de bienes para el estado al quedar en manos de sus herederos del individuo. Como se puede ver era una visión práctica en el sentido económico y en relación con el desarrollo del estado.

Para el cristianismo, inicialmente el suicidio era una manera altruista de alcanzar la gracia divina, es decir, de cierta manera era aceptado, pero con el tiempo, gracias a planteamientos como el de Santo Tomás y San Agustín, ya es considerado un pecado, porque es un atentado contra uno mismo y por ende contra Dios. De esta manera en posteriores concilios, se cataloga el suicidio como un acto deshonroso y no merecedor de ser enterrado en un cementerio cristiano a todo suicida. En el Concilio Vaticano II, ya es un acto vergonzoso al ir en contra de lo cívico del ser humano.

Sin embargo para esta época el autor Tomas Moro (1478-1535), consideraba que el suicidio podría ser la conducta de alguien con un sufrimiento en particular que, a este respecto, decía que quien sufre “se puede liberar de esta vida amarga…ya que a través de la muerte pondrá un final no a diversión, sino a la tortura...será una acción piadosa y santa”. Ya podemos ver a través de esta afirmación de Moro cómo el sufrimiento puede ser el origen de este fenómeno que es el suicidio.

Con el surgimiento de la revolución industrial, la sociedad religiosa pasó a ser una sociedad civil menos influida por la iglesia y se plantea la posibilidad de que el suicidio podría estar relacionado con afecciones de origen mental; lo cual es un avance grande, pues deja de culpabilizar a quien lo comete y a sus familiares.

No obstante, seguía siendo un delito en algunos países. De forma satírica, en la época era ridiculizado el hecho de que el principal castigo para un suicida era la horca, tal ocurría en Inglaterra.

Ya para el siglo XX, el suicidio ha sido evaluado como un fenómeno biopsicosocial relacionado con eventos estresantes que desbordan la capacidad psíquica del individuo para proyectarse en un futuro y poder encontrar alternativas a situaciones estresantes de la vida diaria, lo cual llevaría, a la persona que contempla esta idea, a experimentar que la única opción para transitar ese momento es quitándose la vida, ya que a la luz de lo que puede ver, no hay una solución a su situación. En consecuencia, habría situaciones individuales y sociales que incidirán en la consumación de un suicidio. De esta manera, las situaciones individuales, podrían estar en relación con las enfermedades mentales y algunos rasgos de personalidad en relación con el afrontamiento del estrés.

También se describen situaciones socioeconómicas tales como la pobreza, fenómenos migratorios, desplazamiento forzado, adicciones, que conducen al aislamiento social convirtiéndolo al suicidio en un fenómeno social multifactorial tan complejo como la violencia de género y la violencia intrafamiliar (6).

Él suicidio va ligado al concepto de muerte, el cual evoluciona durante todo el ciclo vital. A edades tempranas, el ser humano no tiene claro este concepto y un menor de dos años lo percibe como una ausencia de su ser querido, pero puede continuar con su vida normal. De los tres a los cinco años, los menores perciben la muerte algo reversible que le ocurre a los demás pero no a mí, ni a mis seres queridos.

Infortunadamente, en tiempos actuales, y de acuerdo con nuestras estadísticas, cada vez observamos más niños de cinco años que llevan a cabo este tipo de acciones en este punto, el niño no tiene por objetivo la muerte como tal, sino evitar algún problema, por ejemplo, un castigo, el dolor que causa la separación de sus padres, dificultades escolares, bullying, maltrato etc. El menor se siente abrumado por algún problema en particular.

Hacia los 12 años, un menor ya tiene claro el concepto de muerte que es similar al del adulto, en donde la muerte es un proceso irreversible y universal. En este momento el suicidio de un niño cobra una importancia capital en la medida en que si ya el menor sabe cuáles son las consecuencias propias del morir, es alarmante que, a tan corta edad, puedan tomar esa decisión. Cuando esto sucede, se debe a que el niño está afrontando una situación que es desbordante para su capacidad de tolerancia. Así factores causales como el abuso sexual, el maltrato por negligencia, violencia y el bullying tienen un importante puesto como causas del suicidio en menores dentro de nuestra sociedad.

En la adolescencia, si bien es cierto, el menor tiene claro el concepto de muerte. Sin embargo, al ser esta una época de grandes cambios. Los jóvenes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr éxito, incertidumbre financiera y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos afectando su identidad. Para algunos adolescentes, el suicidio aparenta ser una solución a sus problemas y al estrés. El suicidio en adolescentes ha tenido un incremento dramático en el mundo, siendo la tercera causa de muerte en EEUU. Según la Encuesta Nacional de Salud Mental 2015 muestra que la ideación suicida es tan frecuente en adolescentes como en adultos colombianos. La prevalencia de ideación suicida en adolescentes de 12 a 17 años es de 6,6 %, la prevalencia del intento de suicidio en este grupo de edad es de 2,5 %, y el 37,6 % de los adolescentes que han pensado suicidarse lo han intentado. El adolescente adopta conductas riesgosas asociadas a un sentimiento de invulnerabilidad e impulsividad propia de esta edad, siendo frecuentes actos suicidas sin medir las consecuencias.

Observando con detenimiento las estadísticas teniendo como referencia lo publicado en FORENSIS, encontramos cifras de suicidio a partir de los cinco años de edad. Registrándose 3 suicidios en estas edades en la regional Oriente en lo que llevamos del 2020, no es frecuente, pero, sí es alarmante que un menor de esta edad tome una conducta de este tipo, porque nos lleva a pensar en las fallas que existen en la sociedad para que nuestros niños se sientan respaldados y protegidos.

En cuanto a los adultos ocurre un aspecto llamativo. La estadística arroja que la tasa de suicidio en mujeres es de 7.5 muertes por cada 100.000 mujeres. En contraste, la tasa de suicidios en los hombres es casi el doble con una relación de 13.7 muertes por cada 100.000 hombres. Como motivos para este desenlace se ha encontrado que las motivaciones más frecuentes para los dos géneros están en relación con la enfermedad física o mental, los conflictos con la pareja y los problemas económicos entre otros. Sin embargo surge en este momento una pregunta en la que es importante detenerse y darle un desarrollo más detenido ¿Por qué los hombres se suicidan más que las mujeres?

Este hecho se fundamenta en que históricamente al hombre se le ha adjudicado el rol de sujeto proveedor, protector y dinámico. Este rol impuesto desde el exterior ha generado que a la hora de llevar a cabo una expresión emocional y más si es de tristeza, el hombre se encuentre con una barrera social en la que sus sentimientos no son validados y hasta son minimizados. Esta reacción proviene inclusive de personas tan cercanas como los padres, la pareja o compañeros de trabajo.

Culturalmente las expresiones emocionales evidentes han sido vistas como una expresión de fragilidad, característica que ha sido relacionada comúnmente con lo femenino. En consecuencia, cuando una mujer está triste, su emoción es validada y rápidamente encuentra contención desde el grupo social, a diferencia del hombre, que puede encontrarse con ridiculización, indiferencia y exclusión.

El suicidio como fenómeno también se ve modificado por el comportamiento de los grupos humanos a gran escala. Con la aparición de la epidemia del virus SARS-COVID2 el aislamiento social para contener la epidemia ha sido la constante en todas las poblaciones del planeta. No obstante aunque se esperaría un incremento en el número de suicidios durante el periodo de confinamiento, el cual para Colombia se inició en marzo de 2020 llama la atención que al comparar las cifras con el año 2019, hay una gran similitud e incluso una reducción en las cifras en algunos meses de pandemia en comparación con los del año inmediatamente anterior.

La actual pandemia está causando profundos efectos en el estado emocional en muchas personas, especialmente al personal sanitario, lo ha anunciado recientemente la Organización Panamericana de la Salud. A pesar de que las publicaciones recientes informan de que la pandemia en sí no es causa de suicidio, sí incrementa los factores de riesgo como el desempleo, angustia, zozobra, en el presente documento, no se incluyeron cifras sobre personal sanitario afectado por este flagelo, ya que se requiere tiempo suficiente para recolectar la estadística.

En consecuencia la discusión sobre este tema nos lleva a pensar cuales serían las mejores estrategias para prevenir el suicidio en la población mundial y en nuestro medio.

La OMS propone diferentes estrategias que se ha comprobado que han tenido un impacto real dentro de la prevención en las diferentes poblaciones a lo largo del planeta. Entre ellas están:

  1. La restricción a medios frecuentemente usados en el suicidio como sustancias tóxicas y armas de fuego.
  2. El control de la información dada por medios masivos de comunicación haciendo una cobertura responsable de la noticia y que promuevan información sobre actividades saludables.
  3. Es indispensable la educación con respecto a la salud mental de nuestra población vulnerable (área rural, zonas deprimidas, grupo de población de la tercera edad) mediante la capacitación y actualización del personal de salud, reforzamiento de estrategias y recursos para que aquellas personas con ideas suicidas o con riesgo, acuden por ayuda.
  4. Identificación y tratamiento de las personas que sufren trastornos mentales y por consumo de sustancias
  5. Mejora del acceso a los servicios de salud y la asistencia social, así como reforzar el vínculo con organizaciones encargadas de velar por la seguridad e integridad del menor, protección de la mujer, agrupaciones formadas para protección de líderes sociales, organizaciones y asociaciones de educadores y universidades con el fin de fomentar la educación tanto a menores como a sus familias.
  6. El uso del internet con fines educativos y de ocio, requiere una adecuada orientación, un joven fácilmente estaría expuesto a información sobre métodos y formas de suicidio. Ya hay estrategias como las aplicadas por Facebook con filtros para bloquear a usuarios con comentarios ofensivos o la Página de Prevención del Suicidio en el Centro de Seguridad de Facebook así como también los filtros aplicados recientemente por Twitter o YouTube.

Esperamos con este documento crear una mayor conciencia para actuar con rapidez cuando se detecta un caso en riesgo de suicidio. Esperamos que esta información pueda ser difundida a distintas organizaciones y agrupaciones con el fin de prevenir situaciones riesgosas en nuestra población vulnerable.

Bibliografía.

  1. SUICIDIO, COMUNICACIÓN, INFANCIA Y ADOLESCENCIA. GUÍA PARA PERIODISTAS. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). 2017.
  2. ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD: Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud. OMS, Ginebra, 2002.
  3. ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD: Guías para el Diseño, Implementación y Evaluación de Sistemas de Vigilancia Epidemiológica de Lesiones. OMS, Ginebra, 2004.
  4. GUERRERO M. Reflexiones sobre el suicidio desde la mirada histórica, Boletín Psicoevidencias nº 55.
  5. MANN JJ: Searching for triggers of suicidal behavior. Am J Psychiatry, 161:395-397, 2004
  6. Chaparro-Narváez P, Díaz-Jiménez D, Castañeda-Orjuela C. Tendencia de la mortalidad por suicidio en áreas urbanas y rurales de Colombia, 1979-2014. Rev Biomed. 2019;39(2).
  7. https://www.stanfordchildrens.org.
  8. World Health Organization. National suicide prevention strategies. Vol. 30, Psychiatria Fennica. 2018. 9–30 p.
  9. 1. BECK AT, WEISSMAN A, LESTER D, TREXLER L: Classification of suicidal behavior. II Dimensions of suicidal intent. Arch Gen Psychiatry, 33:835-837, 1976.
  10.  MANN JJ: Neurobiology of suicidal behavior. Nat Rev Neurosci, 4(10):819-828, 2003.
  11. Pérez Correa E, Pérez Martínez M. El sector rural en Colombia y su crisis actual. Cuad Desarro Rural. 2002;(48):35–58.
  12. World Health Organization. National suicide prevention strategies. Vol. 30, Psychiatria Fennica. 2018. 9–30 p.
  13. Patiño L. Qué hacen las redes sociales frente al suicidio? 2019-10-10.
  14.  La pandemia de coronavirus aumenta los factores de riesgo de suicidio. Noticias ONU – ES 2020-09-10.

Participaron en la elaboración de este documento:

Parte Técnica:
Dra. María Elvira Herrera Benavidez. Médico Especialista en Psiquiatría.
Dra. María Eugenia Chamorro Ortega. Médico especialista en Anatomía Patológica y Magíster en Genética Humana.

Revisó:
Dr. William Fausto Cárdenas Ávila - Director Regional Oriente.
Dra. Rosa Amelia Sierra Fajardo Médico – Profesional Especializado Forense - Coordinadora Grupo de Clínica y Psiquiatría Forense. Dirección Regional Oriente.
Dr. Hans Cristian Dworschack Lozano - Médico Especialista en Medicina Forense. Director Seccional Cundinamarca.
Dra. María Elvira Herrera Benavides – Profesional Especializado Forense – Grupo de Clínica y Psiquiatría Forense. Dirección Regional Oriente.
Dra. María Eugenia Chamorro Ortega - Profesional Especializado Forense - Grupo de Patología y Antropología. Dirección Regional Oriente. Facilitadora de Investigación Científica – Profesional Especializado Forense Grupo de Patología Forense – Dirección -Regional Oriente

Proyectó:
Dra. María Elvira Herrera Benavides – Profesional Especializado Forense – Grupo de Clínica y Psiquiatría Forense. Dirección Regional Oriente.
Dra. María Eugenia Chamorro Ortega - Profesional Especializado Forense - Grupo de Patología y Antropología. Dirección Regional Oriente.

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1 Comments

JH
Judy Hernández 5 Years Ago

Fue una grata experiencia compartir esta información en diálogo con las autoridades encargadas de formular políticas de prevención desde el sector salud, educación y gobierno en la Regional Suroccidente.  

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