“Etimológicamente, el término “niño” viene del latín infans que significa “el que no habla”. Los romanos utilizaban este término para designar a las personas desde su nacimiento hasta los 7 años de edad.
El significado evolucionó a través de los siglos y las culturas hasta llegar a ser usado para nombrar al ser humano en la etapa que comprende desde su nacimiento hasta la adultez. Esta concepción del niño, sin embargo, era muy amplia y la definición de mayoría de edad variaba dependiendo de la cultura.
La idea detrás de esta definición y de todos los textos referentes al bienestar infantil es que los niños son seres humanos dignos y con derechos.
Lo que caracteriza a los niños es su juventud y vulnerabilidad. El niño, al estar en proceso de crecimiento, no cuenta con los medios ni las herramientas necesarias para protegerse a sí mismo.
El niño, por tanto, debe ser objeto de una atención especial y una protección específica. Bajo estas premisas han sido adoptados acuerdos que proclaman la protección del niño y sus derechos”. https://www.humanium.org/es/definicion/
De acuerdo con el tema que abordaremos más adelante, donde se realiza el análisis de la muerte de niños en accidentes caseros desde el año 2020 al 2022, se observa en las diferentes necropsias que muchas de estas muertes se pudieron prevenir. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en aras de la protección de la niñez en Colombia, proyectará algunas acciones preventivas a tener en cuenta en los entornos donde se encuentren niños, blog dirigido no solamente a los padres, también es de consulta para cualquier persona que pueda evitar un accidente fatal de un niño y que quiera tener una idea de qué tan usuales pueden llegar a ser y cuáles son los mecanismos y/o maneras más frecuentes.
Ante el incremento considerable de muertes de niños en accidentes caseros en la Regional Nororiente en los últimos años, se realiza un análisis en el presente blog, donde abordaremos estadísticamente desde el año 2020 estos casos y se propondrán algunas medidas a tener en cuenta para prevenir estos sucesos.
Basado en lo anterior, escogimos este tema precisamente para conocer la información relacionada con estas muertes y tomamos un periodo de 3 años (2020-2022) de los casos que fueron sometidos a necropsia médico legal en la Regional Nororiente del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses encontrando un total de 137 casos.
Los resultados fueron los siguientes:
| No. | Causas | Año 2020 | Año 2021 | Año 2022 | Total de casos |
| 1 | Inmersión/Sumersión | 7 | 18 | 22 | 47 |
| 2 | Sofocación por cuerpo extraño en vía aérea | 13 | 14 | 12 | 39 |
| 3 | Trauma contundente | 7 | 1 | 7 | 15 |
| 4 | Quemaduras por fuego y líquidos calientes | 2 | 3 | 7 | 12 |
| 5 | Otras causas | 10 | 8 | 6 | 24 |
| | Total | 39 | 44 | 54 | 137 |
Como se puede observar, en los últimos 3 años encontramos un número de casos en aumento, pasando de 39 en 2020 a 54 en 2022, siendo este último con un promedio de un (1) caso por semana.
Para los casos en análisis, se puede evidenciar que los decesos por inmersión o sumersión, son la causa de muerte que más se ha incrementado, pasando de 7 casos en el año 2020 a 22 casos en el año 2022, haciendo un estudio minucioso de estos casos se logra establecer que los hechos ocurrieron en un 53% en zonas rurales de la regional Nororiente, entre los sitios más comunes donde ocurren estos accidentes, se encuentran los estanques criaderos de peces, reservorios de agua, de igual forma en recipientes donde se acumula agua ya sea en canecas o baldes.
Otra de las causas de muertes es la obstrucción de la vía aérea por cuerpos extraños, de los 39 casos, en 19 de estos casos el 49%, se evidencia en el análisis realizado a los cuerpos que la causa fue la broncoaspiración alimentaria.
El trauma contundente, presenta 15 casos, se presenta con mayor frecuencia en el área rural (66%) y se relaciona principalmente con accidentes sufridos durante las actividades propias de las labores del campo.
Las muertes a causa de quemaduras por fuego y líquidos calientes también merecen nuestra atención, ya que se han incrementado, pasando de 2 casos en 2020 a 7 casos en 2022,
Entre las otras causas, menos frecuentes, pero no menos importantes, tenemos: ahorcamiento (compresión aguda del cuello por elementos como hamacas), proyectil de arma de fuego, electrocución, caída de altura y las intoxicaciones por agentes químicos.
Un denominador común es la negligencia de la supervisión de las actividades que realizan los niños en su diario vivir por parte de los adultos hacia los niños.
Acciones a tener en cuenta para la prevención:
En estos casos se puede evidenciar que, no hay una identificación adecuada de los riesgos en los lugares donde se encuentran niños, por lo anterior es importante tener en cuenta las características del entorno donde están los menores, con el fin de hacer un análisis de riesgos y poder generar acciones para que no le ocurran este tipo de accidentes a nuestros niños.
- Realizar cerramientos en los lugares donde haya lagos, reservorios o donde se acumule agua permanentemente, cerca de las viviendas.
- Después de la alimentación a los niños, se debe asegurar que este eructe para que libere el aire que queda atrapado en el estómago y no salga el alimento ingerido.
- Evite que el niño manipule juguetes muy pequeños que se puede tragar.
- Evite que cuando el niño se duerma tenga cobijas o almohadas en exceso.
- Asegúrese que no quede espacio entre el colchón del niño y la pared, ya sea de la cuna o la pared de la habitación.
- Cuando se realicen labores del campo, los niños deben estar a una distancia prudente y no perderlos de vista.
- Evite que el niño entre a la cocina o donde se estén cocinando los alimentos, enseñe a temprana edad el riesgo que corre.
- Las armas de fuego deben estar en un lugar seguro y bajo llave para que los niños no las manipulen.
- Los agentes químicos deben estar en un lugar fuera del alcance de los niños para evitar su ingesta.
Una de las actividades que se debe fortalecer para evitar los accidentes fatales y no fatales en los niños, es hacer pedagogía permanente sobre los riesgos en los diferentes lugares donde los niños habitan.