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Impacto sobre la comunidad por la descomposición de cadáveres

A través de la historia, el manejo de los cadáveres ha estado envuelto en un manto de misterio, misticismo, espiritualidad y temor a la propagación de enfermedades. Históricamente desde las épocas de la temible Peste Negra (1348) en Europa, que fue vista como una visión apocalíptica del fin del mundo, o por lo menos de aquella civilización, a la que finalmente se sobrevivió, con un devastador efecto para la época, vino luego la otra gran pandemia del siglo XX la denominada Gripe Española, que igualmente cambio el mundo en su época, generando millones de muertes y ahora en el siglo XXI, tenemos la vigente pandemia del SARS-COV2, productora de la Covid-19, que ya ha dejado miles de muertos en todos los cinco continentes.

Un sentimiento común a estas pandemias, a las muertes múltiples en desastres naturales y a cada muerte aun de manera individual, es el temor de los sobrevivientes a que aquellos cadáveres le puedan transmitir enfermedades, por el solo hecho de ser cadáveres. Este pensamiento puede tener algo de realidad, pero no todo es cierto y en ocasiones se magnifica lo que es errado al respecto.

Con el fin de tratar el tema de la descomposición de los cadáveres y su capacidad de producir enfermedad, vamos a tratar de manera muy básica, los aspectos principales que acompañan el proceso de descomposición de los cuerpos sin vida.

Para empezar, el proceso de descomposición de un cuerpo humano, visto de la manera mas sencilla, lo que hace es transformar los componentes biológicos macro-moleculares de quien en un momento tuvo vida, llevándolo inicialmente a moléculas más sencillas, para finalmente retornarlo a la Litosfera (Tierra), de donde provino.

Una vez finaliza la vida, se generan en este cuerpo inerte, varios procesos post-mortem, tanto físicos como químicos y que se denominan fenómenos cadavéricos, a partir de los cuales se darán múltiples fases de desintegración generalmente ordenadas y sucesivas, que llevaran el cuerpo hasta un estado final, del cual quedara en la mayoría de los casos un cuerpo reducido a su esqueleto o a su desaparición total, si termina reposando en el interior de un suelo muy ácido que lo desintegrara totalmente.

Para el común de la ciudadanía, las fases iniciales que corresponden a los cambios cadavéricos tempranos (recién ocurre la muerte) usualmente no despiertan tanto temor, como si las fases de descomposición, en las cuales el cuerpo cambia de coloración y sus tejidos se desintegran, produciendo las imágenes horrendas, que han servido históricamente para causar miedo en los vivos.

De manera general, los seres vivos están conformados por tres grandes grupos de macromoléculas, los carbohidratos (Azucares), las proteínas y las grasas. Una vez ocurre la muerte estas macromoléculas se van a ir descomponiendo a moléculas más sencillas, por acción de componentes celulares y por bacterias que provienen del aparato respiratorio y digestivo del mismo individuo. El producto final de la descomposición de estas macromoléculas será la producción de gases y de agua, en medio de una masa putrescente o pútrida. Estas sustancias y gases son las que van a originar los olores fétidos que caracterizan a los cadáveres en avanzados procesos de descomposición.

Aquí viene el primer punto de entrar a considerar y preguntarse, si realmente los olores cadavéricos fétidos y que realmente son altamente desagradables, nos pueden causar enfermedad?... la respuesta es no, porque estos olores se generan a partir de sustancias que en su mayor parte son producto de la descomposición de proteínas, en aminoácidos, formando sustancias denominadas como el escatol e indol, putrescina y cadaverina, que van a formar los característicos olores de los cadáveres descompuestos.

Hay que tener en cuenta que estos son olores que a pesar de ser desagradables, no producen enfermedad, pero desde el punto de vista opuesto si es posible, que también como producto de la descomposición de la materia orgánica (cadáveres de seres vivos), puedan generarse compuestos realmente tóxicos, como el sulfuro de hidrógeno, que si puede llegar a causar la muerte, pero solo en casos de cadáveres descompuestos y acumulados en espacios confinados como cuevas, por lo que siempre se debe tener precaución de entrar a sitios cerrados profundos y sin ninguna ventilación, ya que se podría exponer a gases tóxicos de este tipo.

Para dejar claridad y evitar cualquier confusión, esta situación es poco probable de ocurrir, en una situación en el que hayan múltiples cadáveres en la superficie y en espacio abierto, como por ejemplo en un evento de terremoto, inundación, huracán tifón, tornado etc.

La otra situación en que de manera franca, no es recomendable manipular cadáveres, por parte de personal no entrenado ni protegido, es cuando existan condiciones de muertes masivas, por causa de un germen infeccioso, como es el caso de la pandemia actual por COVID-19, en la que la exposición a secreciones podría transmitir las partículas virales, sobre todo en las primeras horas de ocurrida la muerte, para estos casos la manipulación de los cadáveres se debe hacer con elementos de protección especial. Al igual en otra condición similar y que afortunadamente no nos ha comprometido, son las infecciones con alto poder de transmisibilidad, que se han visto generalmente en África, como son las fiebres hemorrágicas, como el Ébola. Otras enfermedades que han mostrado una fácil transmisibilidad son el ántrax, cólera, fiebre tifoidea. Por otro lado algunas personas pueden tener infecciones crónicas de transmisión sanguínea como Hepatitis B y HIV, que pudieran llegar a ser contaminantes por exposición a fluidos como la sangre, pero ante condiciones especiales en el receptor. Las otras excepciones a la manipulación de cadáveres sin medidas especiales son las muertes masivas debidas a intoxicaciones con agentes químicos o radiactivos, que igualmente exponen a quienes manipulen dichos cadáveres.

Una situación que se ha reconocido es que los cadáveres podrían contaminar las fuentes de agua potable, solo si cuerpos de fallecidos caen o quedan en estas y eliminan residuos de heces en dichas fuentes, que después son consumidas por la población.

De acuerdo con lo anterior se puede concluir que, en la mayoría de los casos, existe un riesgo bajo de contraer enfermedades, en la manipulación de cadáveres a menos que se presenten las situaciones especiales mencionadas. Es de anotar que este comentario es para publico general, del cual no se espera que realice ningún procedimiento de intervención al cadáver, es decir que no manipule el interior de las cavidades de este, porque ya esto puede incrementar riesgos de todo tipo.

En general, las situaciones en las que la ciudadanía se enfrenta a múltiples cadáveres sin manejo por el personal entrenado y equipado, es cuando ocurren desastres masivos, usualmente de tipo natural y que rebasan la capacidad de atención de los organismos entrenados para tal fin. En estos casos es importante tener claro que la probabilidad de que se generen epidemias es muy baja, pero aun así hay que tener siempre un manejo seguro de cadáveres, para lo cual es imprescindible tener pleno conocimiento del tipo de evento que causo las muertes masivas.

Ante una contingencia de este tipo con múltiples muertes, para el público o ciudadanía en general se recomienda actuar con prudencia, teniendo en cuenta aspectos como son seguir las indicaciones de los grupos entrenados, para proceder a la búsqueda y recuperación de cadáveres, sin ingresar a sitios de los cuales no se tenga conocimiento de su peligrosidad. Los cadáveres deben ser tratados con cuidado y respeto, como se desearía que fuera tratado el cuerpo de un probable familiar.

Es importante dejar claro que aquellas situaciones de desastres naturales, no van a generar enfermedades epidémicas y que la progresión en la aparición de olores fétidos, no va a causarlas y que a pesar de esto se debe dar manejo adecuado y ordenado a los cuerpos y no se deben realizar inhumaciones (entierros) masivos en fosas comunes, pensando en evitar enfermedades, porque esto va a impedir la identificación adecuada de las personas fallecidas, que traerá como consecuencia que se les de el tratamiento de desaparecidos, lo que va a generar prolongación de incertidumbres jurídicas que demoren procesos en los cuales se encontraban los fallecidos.

En resumen, al objeto de este breve escrito, podemos establecer que los cadáveres en general representan un bajo riesgo de transmisión de enfermedad, pero sin embargo deben manipularse siempre de manera segura, bajo las indicaciones de personal entrenado, ya que en algunas condiciones especiales si pueden representar un riesgo serio a la salud de quienes los manipulan.

 

Los invitamos a participar en el foro sobre este mismo tema. Ir al foro.

 

Nestor Raúl Garzon Rodríguez

Profesional Especializado Forense

Coordinador Grupo Nacional de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo

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1 Comments

JH
Judy Hernández 5 Years Ago

Excelente.

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