La relación existente entre la psicología, la psiquiatría y el derecho no surge de manera evidente ante una primera mirada. De hecho, algunos autores han señalado que la psicología y el derecho parecieran no tener puntos de encuentro a nivel de las premisas básicas, los modelos de comprensión, en sus métodos o en sus teorías explicativas (Clifford, 1995)
No obstante, mediante el presente escrito vamos a intentar identificar aspectos que puedan explicar tanto la relación existente entre estas disciplinas, como el papel de la psicología y la psiquiatría en los procesos judiciales.
Ante todo, tenemos que señalar cuáles son los objetivos de cada una de las áreas y en qué consisten:
La psicología es una disciplina que descubre, describe y explica la experiencia y el comportamiento humano (adaptativo y no adaptativo) a través de la lógica y el método de la ciencia (McConkey -1992), y el derecho por su parte es un conjunto de reglas que actúa como medio de control social, interesado en la resolución de problemas prácticos (Farrinton, Hawkins y Lloyd-Bostock 1979).
Si bien ambas disciplinas tienen como objeto de estudio la comprensión y la regulación de la conducta humana, la psicología y el derecho llegan al conocimiento de un fenómeno de interés de dos maneras claramente diferenciadas.
Por otro lado, la psiquiatría es una especialidad médica, considerada una rama de la medicina interna, que estudia científicamente la naturaleza de las enfermedades mentales, su etiología, diagnóstico, manifestaciones, curso, tratamiento, prevención y rehabilitación, con el objeto de brindar tratamiento o aliviar el malestar, abordando el impacto en el individuo, la familia y en la sociedad. Lo anterior, con una visión integradora, concibiendo al ser humano como un ente biológico, psicológico y social. (Separata Revista Asociación Colombiana de Psiquiatría); (Zazzali, 2006).
Con lo anterior en mente, se puede afirmar que el comportamiento humano (adaptativo y no adaptativo) se constituye en el objeto de estudio de la psicología, entre tanto, las ciencias del derecho reglamentan, regulan o normatizan ese comportamiento y la psiquiatría estudia las enfermedades mentales.
Hasta aquí, claramente se observa una relación estrecha entre la psicología y el derecho.
Ahora veamos qué justifica la existencia de la psiquiatría y la psicología forense:
La “verdad procesal” en el derecho es alcanzada a través de los medios de prueba que, en un contexto adversarial (juicio), llevan al convencimiento, más allá de toda duda razonable.
Es justamente respecto a los medios de conocimiento, de los cuales se vale el derecho donde la práctica de la psicología y la psiquiatría forense adquiere protagonismo a través del peritaje, siendo el escenario forense el espacio donde convergen la psicología, la psiquiatría y el derecho. La psicología y la psiquiatría hacen uso de sus herramientas para informar al operador de justicia sobre un tema específico a través de una opinión técnica que le permita a éste analizar la situación objeto de juicio legal.
De hecho, la psicología forense se puede definir como una disciplina que actúa como auxiliar de la ley positiva buscando el mejor modo de proceder para producir información que ayude a determinar aspectos psicológicos asociados a unos hechos investigados o conceptuando sobre la conducta de un individuo de manera predictiva, debido a que muchas de las decisiones que se toman en el ejercicio del derecho se basan en la probabilidad y predicción de futuras conductas de las personas, como por ejemplo la custodia de un menor de edad, o las recomendaciones sobre las medidas de seguridad y acciones de reparación. Garrido (1994)
Así mismo, la psiquiatría forense se define como una subespecialidad de la psiquiatría que aplica los principios éticos, científicos y clínicos, así como las nociones y las técnicas de la psiquiatría para auxiliar a la justicia cuando se requiere un conocimiento científico relativo a las enfermedades mentales o aspectos de las funciones mentales y su relación con un momento determinado o a lo largo de la vida de una persona. (Academia Americana de Psiquiatría y Ley 2005); (Sher, 2015).
El rol del perito psicólogo o psiquiatra forense se puede sintetizar en que realiza un acercamiento al conocimiento clínico, a través de la comprobación de hipótesis mediante la aplicación del método científico, para poner su conocimiento al servicio del derecho para la búsqueda de una “verdad procesal” que es determinada por el señor(a) Juez.
Es así que el ejercicio forense se constituye en el punto de encuentro de las tres disciplinas cuando, desde la medicina o la psicología, a través de una opinión pericial, se pretende orientar a los profesionales en derecho en la comprensión del comportamiento (adaptativo, no adaptativo o asociado a enfermedad mental) en relación con hechos delictivos, tanto en su génesis como en sus consecuencias. Adicionalmente las tres disciplinas trabajan en la búsqueda de estrategias que permitan prevenir nuevas formas de victimización y en procura de la reparación de los daños causados por la vulneración de derechos fundamentales. Otro punto de encuentro tiene que ver con el hecho de que tanto abogados, psicólogos y psiquiatras orientan su quehacer desde un enfoque de derechos y a través del abordaje diferencial, procurando garantizar acceso a la justicia y a la reparación.
En la práctica, esta colaboración se viabiliza a través de solicitudes en las que se pretende, por parte del peticionario, mayoritariamente del derecho, despejar algunas inquietudes que contribuyen a la construcción de la teoría del caso que es presentada al juzgador en el juicio oral.
Estas peticiones pueden ser orientadas con la consulta del portafolio de servicios de psiquiatría y psicología forense, disponible en la página del Instituto. Sin embargo, no es infrecuente que se reciban solicitudes en las que la expectativa frente a una valoración por psiquiatría o psicología no se relaciona con el alcance forense. De ahí la importancia de recordar que la psiquiatría y la psicología forense aplican los principios de estas áreas del conocimiento a la administración de justicia. No se debe esperar la realización de valoraciones con fines clínicos, pues las mismas no tienen como objetivo la prescripción o indicación de una terapia o tratamiento a seguir.
En conclusión, el papel de la psicología y de la psiquiatría forense en el proceso Judicial consiste en usar el conocimiento y técnica de las áreas, con la mayor objetividad, en beneficio de la adecuada administración de justicia mediante la elaboración de informes periciales que servirán de prueba en la audiencia de juicio oral con la recepción del testimonio.
Clifford, B. (1995). Psychology´s premises, methods and values. En R. Bull y D. Carson. G Handbook of psychology in legal contexts.
Farrinton, D. Hawkins, K. y Lloyd-Bostock, S (1979). Introduction: doing psycholegal research. Psycholgy, law and legal processes.
Garrido, M. (1994). Relaciones entre la psicología y la Ley en Arce y A. Prieto Manual de psicología jurídica.
McConkey, K (1992). The social sciences, the humanities and science and technology in economic development: The place of psycology. Bulletin of the Australian Psichological Societ p.3.
Zazzali, Julio; “La Pericia Psiquiátrica”. Ediciones La Roca, 2006.
American Academy of Psychiatry and the Law. Ethics guidelines for the practice of forensic psychiatry, Adopted May, 2005. https://www.aapl.org/ethics-guidelines . Acceso marzo, 2018
Forensic psychiatric evaluations: an overview of methods, ethical issues, and criminal and civil assessments Sher, Leo . International Journal of Adolescent Medicine and Health; Berlin Tomo 27, N.º 2, (2015): 109-115.