En nuestro país, el concepto popular de “machismo” equivale a fuerza, poder, virilidad, sin embargo, la historia reciente lo está cambiando y esto es gracias a las mujeres, quienes ante las necesidades sentidas de igualdad, oportunidad y respeto están reconfigurando los estereotipos y transformando los cometidos que le habían sido impuestos, mientras algunos hombres continúan aferrados a los roles tradicionales, caracterizados por perpetuar violencias basadas en género, cosificación de lo femenino, inequidad laboral, exclusión política, entre otros factores de riesgos, que sin lugar a dudas, son nocivos para todos.
Y es que, el machismo en Colombia tiene unas raíces profundas y multifacéticas, influenciadas por aspectos históricos, culturales, religiosos y sociales. He aquí algunas de las principales razones que explican su prevalencia:
1. Legado histórico colonial
Durante la época colonial, el sistema patriarcal europeo se impuso como modelo social dominante. Las mujeres eran consideradas subordinadas y relegadas al ámbito doméstico, mientras los hombres asumían funciones de autoridad en la familia y la sociedad. Estas dinámicas se perpetuaron en la construcción de la nación.
2. Cultura patriarcal
En Colombia, la cultura patriarcal establece la supremacía de los hombres en todos los ámbitos de la vida. Esto se refleja en las relaciones de poder, la estructura familiar y los estereotipos de género, donde los hombres tienen autoridad y control, y las mujeres son vistas como dependientes o secundarias.
3. Influencia religiosa
La predominante religión católica, ha influido en la consolidación del machismo al promover roles de género tradicionales. La figura de la mujer ha sido idealizada bajo conceptos como el de la "madre abnegada" o la "esposa sumisa", mientras se refuerzan expectativas de dominancia y fortaleza para los hombres.
4. Educación tradicional
Ha sido clave en la reproducción del machismo. Durante mucho tiempo, la formación escolar y familiar ha transmitido estereotipos de género, enseñando a los hombres a ser autoritarios y a las mujeres a ser obedientes y serviciales.
5. Medios de comunicación
La representación en medios de comunicación también perpetúa el machismo. La hipersexualización de las mujeres, la glorificación de hombres "fuertes" y "dominantes", y la narrativa de roles de género tradicionales refuerzan las formas que se replican en la sociedad.
6. Conflicto armado y violencia estructural
Colombia ha estado marcada por décadas de conflicto armado, donde el machismo se ha intensificado. La violencia sexual contra mujeres ha sido usada como arma de guerra y las dinámicas de poder en los grupos armados refuerzan modelos de masculinidad hegemónica, asociados con la fuerza y la agresión.
7. Resistencia al cambio cultural
Aunque se han dado pasos hacia la igualdad de género, muchas comunidades aún resisten los cambios culturales debido al arraigo de tradiciones y valores patriarcales. El miedo a perder privilegios por parte de los hombres y la interiorización del machismo por parte de muchas mujeres dificultan el avance.
Lo dicho hasta aquí supone un contexto desesperanzador, no obstante, la institucionalidad también le está aportando de manera significativa a esta transformación de paradigmas, muestra de ello en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses se desarrolla la estrategia nacional “Puntos Focales de Género”, que de manera transversal y longitudinal socializa, apoya y enfatiza lo relacionado con: política de género, atención diferencial con enfoque de género y perspectiva de derechos humanos, publicaciones estadísticas, análisis de la violencia contra la mujer, línea de investigación en violencia sexual, entre otras acciones en aras de proteger a las mujeres y mitigar el fenómeno falocentrico en el país.
“Los hombres no lloran”, una expresión acuñada de forma generacional en las pautas de crianza dirigidas a los niños y adolescentes, frase que a este ser humano en crecimiento le anula la emocionalidad lo que repercute en su Salud Mental, dadas las representaciones, en particular de: la negación en la expresión de emociones que ocasiona estrés constante, incapacidad de pedir/recibir ayuda porque es sinónimo de debilidad, comportamientos temerarios asumiendo riesgos innecesarios para demostrar su hombría, conductas violentas e impulsivas, relaciones interpersonales disfuncionales, baja autoestima, aspectos de una cadena del dolor que debe cesar y que exige criar a las nuevas generaciones de hombres en una masculinidad más sana, las denominadas nuevas masculinidades, cuyo objetivo es desaprender roles y aprender nuevas tendencias encaminadas a no ser hombres machistas.
El machismo nos pone en peligro a todos: niños, niñas, adolescentes, mujeres y hombres, debemos propender erradicar este fenómeno en Colombia, por lo que es necesario abordar sus causas estructurales y promover una transformación psicosocial que fomente la igualdad y el respeto entre géneros. Esto incluye educación desde la niñez, legislación efectiva integral e integradora, participación de más hombres en la lucha por la equidad y la visibilización de las consecuencias negativas en toda la sociedad.
Por una Colombia más equitativa, justa y con oportunidades para todos, no más machismo.
Elaborado por: Ricardo Augusto Anave, nacido de una mujer.
Psicólogo Ricardo Augusto Anave.
Profesional Universitario. Dirección Regional Nororiente.