En la actualidad, existen tres formas de hacer valoración del riesgo en contexto de violencia de pareja y en cada una de ellas puede haber múltiples herramientas. Estas formas serían:
Juicio clínico no estructurado: en esta modalidad se apela al conocimiento y a la experiencia de un profesional del área de la salud mental, generalmente psicólogo o psiquiatra con conocimiento en valoración del riesgo en contexto de violencia de pareja, quien, de acuerdo a sus conocimientos en una entrevista de preguntas abiertas o cerradas no planeadas, emite un juicio. Esta forma de valoración tiene la desventaja de la subjetividad que puede presentar al momento de la evaluación y la dificultad para tabular los resultados.
En otro extremo, como una forma más de hacer valoración del riesgo en este contexto, está la valoración actuarial, para la cual se utiliza una herramienta o cuestionario previamente diseñado y al que le asignan valores por cada una de las respuestas y la suma de dichos valores, de acuerdo a unos parámetros preestablecidos, determina si el riesgo es alto, moderado o bajo o incluso puede comprender otros valores según el caso. Este tipo de valoración facilita su tabulación e inclusión en los sistemas de información institucionales, eliminando así la subjetividad que tendría el juicio clínico no estructurado.
Por último, existe una tercera forma de realizar valoración del riesgo, llamado académicamente el juicio clínico estructurado y que sería un híbrido de los dos anteriores. Quiere esto decir que, se aplica por parte de un profesional psicólogo o psiquiatra a través de un formulario o cuestionario cerrado y, aunque el resultado de las preguntas arroje un puntaje determinado, el profesional puede, mediante preguntas adicionales y su experiencia clínica, cambiar el nivel del riesgo aumentándolo o disminuyéndolo.
Esta última forma de valoración, tiene la ventaja de combinar las formas cualitativas y cuantitativas de valoración, eliminando la subjetividad y detectando algunos casos de alto riesgo que se pueden escapar al aplicar una herramienta cerrada.
Hoy en día, en el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias forenses, se hace la valoración con el enfoque de juicio clínico estructurado, aplicando la escala cerrada Danger Assesment -DA- por parte de profesionales, generalmente psicólogos, aunado a su experiencia; modelo que funciona en las grandes ciudades donde existe un alto número de pacientes. Sin embargo, en unidades básicas y en municipios pequeños, en los que se tiene un bajo número de casos de violencia de pareja, que puede ser incluso de un solo caso a la semana, no es viable administrativamente contratar psicólogos o psiquiatras exclusivamente para esta actividad; por lo tanto se propone, como lo viene haciendo la Dirección Regional desde hace algunos años, aplicar por parte de los médicos que reciben dichos casos, una escala cerrada (valoración actuarial) o bien podría pensarse que, con los medios tecnológicos necesarios se puedan hacer valoraciones del riesgo desde la distancia, propiciando los sitios de conexión adecuados para que las víctimas sean valoradas por profesionales de la salud mental.
Los invitamos a participar en el foro relacionado con este tema.
Dr. Quebin Fabián Mejia Muñóz
Director Regional Noroccidente
Instituto Nacional de Medicina Legal
y Ciencias Forenses
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