La sociedad de hoy en día está camino al caos. Las contradicciones, el egoísmo, la soberbia, la codicia, las armas, la ignorancia, el ser humano, el estrés, las drogas están minando nuestros hogares, acabando con el futuro, con el planeta, con la naturaleza y con la especie humana.
Los índices económicos califican a las sociedades y los seres humanos que en ella habitan.
Todo es dinero, horas de trabajo, rendimiento, eficiencia. El saber es solo para producir, para crear cosas a veces inútiles, para pasar el tiempo, para entretener frívolamente, para vanidad, para la hipocresía, lo fatuo, la vulgaridad y la hostilidad agresiva, la alienación frustrante. Las ideas se confrontan con publicidad y dinero. Las creencias han cambiado y a pesar de tener un solo Dios, los creyentes se combaten por territorios, por la fe, por creencias, por jerarquías. Los ricos contra los pobres, los jóvenes contra los viejos, las izquierdas contra las derechas. Es el revolcón del ‘cambalache’. Se vive cada época y en cada región diferente. Evolucionamos. Pero la realidad es nacer y morir. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Cada quien con su verdad, con su esperanza o fatalismo. Cada día es la vida. Y se encuentra cada ser con su mundo interior. La felicidad es un placer interno, que poco tiene que ver con la riqueza material. Solo ayuda a calmar las ansiedades. Las realizaciones, la satisfacción de conciencia, el amor compartido, la armonía con los prójimos, el compartir y participar en la sociedad real produce un buen estado de Felicidad.
Por último quisiera plasmar que la comunicación es la base de toda sociedad y que las escuelas deberían incluir una vez más entre sus materias, la ética y el temor supremo.