Saber en qué consiste y cómo funciona el delito, nos ayuda a protegernos y evitar ser víctima de este flagelo.
Gustavo Ballesteros Castañeda. Profesional especializado forense – Médico psiquiatra
Por Trata de personas se entenderá como el delito consistente en la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos (Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, año 2000)
La trata de personas es un problema que afecta a todos los países del mundo, siendo ciertos países los que aportan las víctimas y otros se encargan del proceso de acogida y explotación de las mismas (Zhang, 2012). Hace parte de los delitos definidos como delincuencia organizada transnacional y es considerado como uno de los delitos más “vergonzosos” que existen, ya que viola la dignidad humana de todas y cada una de las personas que se ven afectados por el mismo, atentando contra sus derechos humanos básicos, llegando a ser denominada una “esclavitud moderna” (Zimmerman & Kiss, 2017). Las cifras a nivel mundial sitúan a casi 40,3 millones de víctimas, siendo una industria que mueve alrededor de 150 billones de dólares (The Facts, 2015).
Aunque por el termino trata de personas lo que se suele entender es la explotación sexual, implica también la explotación laboral (trabajos forzados, servidumbre, esclavitud), matrimonio forzado o servil, mendicidad, venta de niños y niñas (incluyendo adopciones ilegales) y el tráfico y venta ilegal de órganos (INTERPOL, 2020). Este proceso, usualmente dividido en cuatro etapas (captación, traslado, acogida y explotación), involucra a víctimas que pueden ser tan jóvenes como recién nacidos, pero con una edad promedio de 29 años (entre 2015-2016 con edades entre 18 y 34 años) (Portal de Datos Mundiales sobre la Migración, 2020). Si bien el promedio de duración de la explotación es de 2 a 2,2 años en adultos y niños, las secuelas físicas y mentales suelen ser permanentes (Counter-Trafficking Data Collaborative (CTDC), s. f.).
Si bien es cierto, el gran porcentaje de las víctimas son utilizadas para la explotación sexual (57%), los trabajos forzados (29%), existe otra variedad de modalidades que abarcan el 14% de las víctimas, como es el caso de: tráfico con el fin de mendigar, para cometer diversas actividades ilegales, para matrimonios forzados y simulados, para uso como soldados menores de edad, para la venta de bebés / adopción ilegal, para la producción de material pornográfico, para sacrificio humanos, para la remoción de partes del cuerpo, para diferentes combinaciones de explotación mixta (por ejemplo, explotación sexual y trabajo forzoso en servidumbre doméstica), el tráfico de mujeres embarazadas para el propósito de vender a sus bebes. (GLOBAL REPORT ON TRAFFICKING IN PERSONS 2016 – ONODC)
El perfil de las víctimas principalmente son personas de género femenino, menores de edad, personas en situación de discapacidad física o mental, bajo nivel de educación, bajos recursos económicos, domicilio lejano y pertenecientes a minorías. (Zimmerman C, et al. The health of trafficked women: A survey of women entering posttrafficking services in Europe. American Journal of Public Health. January 2008, Vol 98, No.1).
Encontramos dos modalidades del delito. La trata externa la cual se realiza a nivel transnacional (entre países) y la trata interna que se da entre regiones o zonas en el mismo territorio nacional.
En Colombia se estima que unas 131.000 personas aproximadamente han sido víctimas de la trata de personas, y de estas, solo un mínimo porcentaje denuncia el delito a las autoridades, probablemente condicionadas por el miedo a represalias contra ellas mismas o sus familiares por parte de la delincuencia organizada (Thomson Reuters Foundation, 2018). Con unas 345 víctimas en proceso judicial para 2018-2019, pocas son valoradas o atendidas en los servicios de salud o en el área forense.
En Colombia se considera que, del total de las víctimas, el 90% son de género femenino y de esta totalidad de féminas, el 99% eran empleadas en la modalidad de explotación sexual y del total de ella, el 90% eran destinadas para trata externa. (OIM. Trata de personas en Colombia: una aproximación a la magnitud y compresión del problema – 2005-2010).
Los principales lugares donde son captadas estas víctimas son Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Amazonas, Bogotá D.C y Antioquia. Siendo los principales destinos transnacionales La China, México, España, El Ecuador, Panamá, República Dominicana, Argentina y Chile. (Ministerio del Interior de Colombia. 2017).
El hecho que las victimas caen en una red compleja y a la vez peligrosa, lleva a que se les dificulte desplegar mecanismos de protección, partiendo de la dificultad que se da, ya que inicialmente no reconocen que están involucradas como víctimas dentro del delito, solo alcanzando a notar esta situación cuando se encuentran en su sitio de acogida, lo que aunado a otros factores como las amenazas directas, amenazas a sus familiares, los cambios de condiciones para la explotación, el riesgo para su vida y el desconocimiento de los mecanismos legales con que cuentan, llevan a que no puedan ejercer una oposición a la explotación y esto repercute directamente en la salud mental, llevando a síntomas de tipo ansioso y depresivo, en el marco de afectaciones no solo en su esfera mental, sino comprometiendo e impactando severamente su rol social y familiar (afectaciones psicosociales), lo que repercute en afectaciones graves en su psiquismo y dejando una huella psíquica grave e imborrable.
Bibliografía de soporte
Zhang, S. X. (2012). Measuring labor trafficking: A research note. Crime, Law and Social Change, 58(4), 469-482. https://doi.org/10.1007/s10611-012-9393-y
Zimmerman, C., & Kiss, L. (2017). Human trafficking and exploitation: A global health concern. PLOS Medicine, 14(11), e1002437. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002437
The Facts. (2015, octubre 12). Polaris. https://polarisproject.org/human-trafficking/facts
INTERPOL. (2020). Tipos de trata de personas. https://www.interpol.int/es/Delitos/Trata-de-personas/Tipos-de-trata-de-personas
INTERPOL, Thomson Reuters Foundation. (2018). Hacking human trafficking: Young Colombians develop apps to fight the crime - Colombia. ReliefWeb. https://reliefweb.int/report/colombia/hacking-human-trafficking-young-colombians-develop-apps-fight-crime
Ministerio de Salud y Protección Social - Colombia. (1993). Resolución 8430 de 1993, Octubre 4, por la cual se establecen las normas científico técnicas y administrativas para la investigación en salud. Ministerio de salud.
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