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Abordaje interdisciplinario forense de víctimas sobrevivientes a una agresión sexual

                                     Diego Vladimir Rodríguez Álvarez

 

 

Resumen


El delito sexual se define como los actos o amenazas que afectan la dignidad y la libertad sexual de una persona y se llevan a cabo mediante el uso de la fuerza física o el engaño con el propósito de imponer una conducta sexual en contra de su voluntad. Las diversas disciplinas involucradas en su estudio completo del ámbito penal trabajan para reconstruir un hecho delictivo a través del análisis de objetos físicos recopilados en la escena o del cuerpo de las posibles víctimas y agresores. Por ello en esta revisión, se dará un enfoque que combine el conocimiento y la experiencia de diversos campos profesionales para investigar de manera integral este tipo de crímenes. Este enfoque interdisciplinario implica la participación y colaboración de profesionales de diferentes disciplinas, tales como la medicina forense, biología forense, genética forense, psicología y psiquiatría forense, toxicología forense y odontología forense en victimas sobrevivientes a una agresión sexual. Con este abordaje interdisciplinario forense del delito sexual se privilegia conseguir una reparación de las víctimas, y lograr que el Fiscal a cargo del caso cuente con todas las herramientas forenses para poder elaborar adecuadamente su teoría del caso y así ayudar la justicia de una forma más contundente.
Palabras clave: Delito sexual, interdisciplinariedad, ciencias forenses, genética,
criminalística.

Abstract
Sexual crime is defined as acts or threats that affect the dignity and sexual freedom of a
person and are carried out through the use of physical force or deception with the purpose of imposing sexual conduct against their will. The various disciplines involved in its complete study of the criminal field work to reconstruct a criminal event through the analysis of physical objects collected at the scene or the body of possible victims and aggressors. Therefore, in this review, an approach will be given that combines the knowledge and experience of various professional fields to comprehensively investigate this type of crimes. This interdisciplinary approach involves the participation and collaboration of professionals from different disciplines, such as forensic biology, forensic genetics, forensic psychology and psychiatry, forensic toxicology, and forensic odontology in victim survivors of sexual assault. With this interdisciplinary forensic approach to sexual crime, it is privileged to achieve reparation for the victims, and ensure that the Prosecutor in charge of the case has all the forensic tools to be able to adequately develop his theory of the case and thus help justice in a more forceful way.

Keywords: Sexual crime, interdisciplinarity, forensic sciences, genetics, criminology

 

Introducción
El delito sexual es un flagelo que en la mayoría de los casos deja severas secuelas en sus víctimas, especialmente de tipo psicológico, aunque también puede dejar secuelas físicas, cuando la agresión involucra violencia física, por esto y en aras de ofrecer justicia y reparación a estas víctimas, es importante conocer todas las herramientas que se tienen desde las ciencias forenses para la investigación de este delito y así lograr individualizar al agresor o agresores, adicionalmente permite aportar mayor contundencia probatoria al fiscal a cargo del caso para la elaboración de la teoría del caso y así lograr hacer efectiva la administración de justicia.

Los delitos sexuales son actos que involucran coerción, abuso o violencia sexual hacia otra persona sin su consentimiento. Estos actos pueden incluir una amplia gama de acciones, como el acoso sexual, el acceso carnal, la explotación sexual, la pornografía infantil y el abuso sexual. La violencia sexual está presente en todas partes. No distingue entre edad, orientación sexual, identidad de género y étnico, lo que lo convierte en un problema global.

Estos delitos son considerados graves violaciones a los derechos humanos, ya que no solo causan daño físico, sino también psicológico y emocional a las víctimas. Además, tienen un impacto duradero en la vida de las personas afectadas, pudiendo generar traumas, especialmente trastornos de salud mental y dificultades en las relaciones interpersonales.

En este sentido, el objetivo general de esta investigación es revisar y describir cómo se realiza el abordaje forense del delito sexual en victimas que han sobrevivido a una agresión sexual. Es importante resaltar, que este articulo no pretende explicar detalladamente las técnicas de cada una de las áreas forenses, sino develar qué áreas de las ciencias forenses pueden aportar a la investigación del delito sexual. Así las cosas, para desarrollar este objetivo, se propusieron tres objetivos específicos 1) Revisar cómo se realiza el abordaje forense del delito sexual en victimas que han sobrevivido a una agresión sexual. 2) Describir cada una de las distintas ramas de las ciencias forenses que participan en el abordaje interdisciplinario del delito sexual. 3) Analizar y comprender los roles y responsabilidades de cada disciplina en el proceso de investigación de los delitos sexuales.

Por lo anterior, en este tipo de delitos, se tiene que plantear un abordaje interdisciplinario, en el cual se busque un enfoque que combine el conocimiento científico y la experiencia de diversos campos profesionales para investigar de manera integral este tipo de crímenes. Este enfoque interdisciplinario implica la participación y colaboración de profesionales de diferentes disciplinas, tales como la medicina, biología, genética, psicología y psiquiatría, toxicología y odontología en victimas sobrevivientes a una agresión sexual.

Así las cosas, cada disciplina aporta conocimientos específicos que permiten investigar diferentes aspectos del delito sexual, de esta manera, la justicia penal podrá privilegiar herramientas basadas en mediciones y hallazgos objetivos, apoyados en las distintas ciencias forenses, estos resultados técnicos y científicos ayudan a que la administración de justicia esté basada en la ciencia y no meramente en indicios, los cuales tienen alta probabilidad de error

En definitiva, el abordaje interdisciplinario forense del delito sexual es fundamental para lograr una reparación de las víctimas, y lograr que el Fiscal a cargo del caso cuente con todas las herramientas forenses para poder elaborar adecuadamente su teoría del caso, comprobarla y así poder ayudar a la administración de justicia de una forma más contundente.

Metodología

El presente artículo científico es de tipo teórico, Villabella (2012) plantea que “.. se desarrolla sobre objetos abstractos, que no se perciben sensorialmente y cuya materia prima son datos indirectos, no tangibles; especulativos; a esos efectos, se emplean métodos del pensamiento lógico, tiene un fin cognitivo, y su propósito es la reconstrucción del núcleo teorético de la ciencia” (p. 28).

En ese sentido, se acogió el enfoque cualitativo “..cuyo propósito es la descripción de los objetos que estudia, la interpretación y la comprensión. De esta forma, la investigación responde a las preguntas ¿qué es? y ¿cómo es?; tiende a precisar la cualidad, la manera de ser, lo que distingue y caracteriza” (Villabella, 2012, p. 29). Es decir, permite analizar conceptos y describir los objetos que se estudian, para interpretarlos, en otras palabras, se entra a revisar objetos abstractos como teorías contenidas en la doctrina y la jurisprudencia que conllevaran a dar respuesta a la investigación planteada.
El método que se empleó para la obtención y comprensión de resultados, fue el análisis-síntesis, que es aquel que como lo afirma Villabella (2012) “…posibilita descomponer el objeto que se estudia en sus elementos para luego recomponerlo a partir de integrar estos y destacar el sistema de relaciones existente entre las partes y el todo” (p. 79). Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, se estudiaron por separado las normas jurídicas, la doctrina y la jurisprudencia, posteriormente se unieron para hacer una comprensión general y obtener una nueva visión del tema propuesto.

En cuanto a técnicas e instrumentos, se contó con la técnica de revisión bibliográfica, que permitió hacer un rastreo de información que determinaron el objetivo propuesto, teniendo como fuentes primarias la Constitución, Ley 599 de 2000, Jurisprudencia de la Corte Constitucional y Corte Suprema de Justicia y la doctrina. Las fuentes secundarias fueron artículos de investigación y bibliografía especializada consultada en diferentes bases de datos como Ebsco, Scholar, Dialnet, Vlex, entre otras.

 

1. Situación del delito sexual en Colombia

La Procuraduría General de la Nación en el informe de seguimiento a la Ley de acceso a la justicia para las víctimas de la violencia sexual 2022 sostiene que las mujeres y las niñas son las principales víctimas de delito sexual. Así mismo, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses ha evidenciado el aumento de los casos de violencia sexual contra las mujeres desde 2010; registrando el pico más alto en 2019. Este delito no excluye la victimización de hombres.

 

2. Disciplinas forenses
 

2.1 Medicina

La guía para el abordaje forense integral en la investigación de la violencia sexual versión 04 de 2018 del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INML y CF), establece los parámetros a tener en cuenta para una valoración “sexológica”, allí indica que los médicos peritos forenses del INML y CF realizan, a través de un examen médico, el dictamen sexológico de la víctima únicamente por solicitud de la autoridad judicial competente, encargada de investigar y hacer justicia una vez que se ha puesto la denuncia por el delito sexual; dentro de las actividades que debe realizar el médico forense están la toma del relato de la víctima para conocer el contexto del caso, realizar el examen físico, incluido genitales, en búsqueda de posibles lesiones asociadas a los hechos, recolección de la evidencia física y elementos materiales probatorios en la víctima, tales como fluidos vaginales para búsqueda de espermatozoides, muestras de sangre y orina para análisis toxicológico, recuperación de pelos o vellos, fotografías de lesiones e incluso recuperación de prendas que puedan contener fluidos susceptibles de análisis en los distintos laboratorios forenses y que aporten resultados contundentes para el caso.

 

2.2 Biología

En los casos de delito sexual, la biología forense no requiere una interacción directa con la victima sobreviviente, sin embargo, es fundamental en el proceso de análisis del caso. Se encarga de estandarizar y validar las pruebas tanto de orientación como de confirmación de resultados obtenidos de las muestras recolectadas por el médico forense o los investigadores del caso. Las pruebas a tener en cuenta en posibles delitos sexuales son:


2.2.1 Pruebas del área de seminología

El número de solicitudes es mayor, se usan para detectar semen en cualquier tipo de muestras (vaginales, orales, anales, prendas, etc). Al hallar el semen o espermatozoides, estos sirven como sustrato genético para cotejo genético con los presuntos agresores.

En ese sentido, Quispe, Tarifa, & Solíz (2009) afirman que:
El fluido seminal es un buen marcador forense, ya que es estable por mucho tiempo, específico porque solo está presente en varones, y su detección en concentraciones mínimas. (3,4,5) Mediante la detección de Determinación de Antígeno Especifico de Próstata (PSA) mediante inmunoensayo y el respaldo de la prueba de Fosfatasa Ácida pueden ser empleados como pruebas confirmatorias en la detección de semen. El PSA como proteína se comporta de manera estable en las manchas de semen como en las prendas e hisopados vaginales, siendo además posible su detección inmediata en cantidades mínimas. Asimismo, la especificidad de especie del PSA como tal, la hace muy específica excluyendo falsos positivos en relación con la reacción de la fosfatasa ácida. La elección de la PSA como marcador específico del semen permite afirmar su valiosa importancia en delitos sexuales, asimismo varios estudios han determinado que su síntesis y secreción se limita a la próstata. (3, 6,7)
Si al practicar este tipo de prueba en un caso de delito sexual llegara a dar un resultado negativo, es decir, no se encontrará semen, no se puede dar por hecho que haya la ausencia de la agresión, pues es muy probable, que los agresores usaran preservativo o no hayan dejado fluido seminal, de ahí, que se debe acudir a otras pruebas forenses.

 

2.2.2 Pruebas del área de Inmunohematología

Son solicitadas con frecuencias y se realizan para detectar sangre humana, la cual puede ser recolectada en la escena del hecho, en el cuerpo y prendas de la víctima o el agresor y una vez confirmada su presencia, se puede solicitar análisis genético o cotejo con presuntos agresores.

 

2.2.3 Pruebas del área de Piloscopia

Se encarga de los estudios de muestras de pelos o vellos, estos al igual que la sangre y semen pueden ser recolectados por los investigadores o médico forense en la escena del hecho, en la víctima, agresor o en prendas de estos. Con este análisis básicamente se determina si es de origen humano o animal, si se trata de una muestra de origen humano, permite cotejar con los presuntos agresores.
En definitiva, la biología forense tiene un rol importante en el abordaje e investigación del delito sexual, dado que esta ciencia se encarga del análisis de los distintos fluidos, sangre, semen, entre otros. Por ejemplo, en el análisis del semen se puede determinar la presencia del antígeno prostático específico, el cual es un marcador exclusivamente producido por los hombres, también se puede realizar búsqueda de proteínas seminales y espermatozoides, lo anterior con el fin de aportar mayor contundencia al relato de la persona víctima de delito sexual en los cuales se tiene un contexto de acceso carnal, y de esta forma el Fiscal logre sustentar mejor su teoría del caso.

A partir de estas muestras también se puede orientar a los laboratorios de genética forense de la posible existencia de sustrato genético susceptible de análisis para posteriores cotejos con el presunto o presuntos agresores.


2.3 Genética

La genética forense es relevante en la resolución de casos relacionados con delitos sexuales, ya que estos se caracterizan por la presencia de muestras biológicas en la víctima y en el lugar de los hechos, debido esto a la interacción directa que se presenta entre ambos. De igual forma, es una ciencia fundamental que identifica en los procesos judiciales relacionados con la comisión de delitos sexuales, las víctimas y victimarios, el parentesco de consanguineidad entre éstos y la detección de embarazos asociado al evento.

En este sentido, Carracedo (2013) afirma
La Genética forense es una especialidad de la Genética que incluye un conjunto de conocimientos de Genética necesarios para resolver ciertos problemas jurídicos. Los tipos de pericia más solicitados al laboratorio de Genética forense por los tribunales son casos de investigación biológica de la paternidad, pericias de criminalística biológica (estudio de vestigios biológicos de interés criminal como manchas de sangre, esperma, pelos, etc.) y, finalmente problemas de identificación.
Así mismo, Carracedo menciona la existencia de laboratorios de genética en Europa y en el resto del mundo, resaltando la importancia de las bases de datos de ADN con fines de identificación criminal en estos casos. En relación con este tema, Colombia aún no tiene base de datos de perfiles genéticos, siendo estos de vital importancia a la hora de individualizar personas de acuerdo con su marca o huella genética, especialmente cuando se recuperan fluidos susceptibles de análisis genético en las victimas, y se desconocen los agresores.


2.3.1 Perfil genético

“Un perfil genético es una descripción o información relacionad a con una ubicación o ubicaciones particulares en el genoma de un individuo. El lugar o lugares del genoma de un individuo utilizados para, obtener un perfil genético, solemos denominar marcador(es) genético(s). (Amorim, 2015, p. 1). Es decir, un perfil genético permite la identificación de individuos mediante genética, comparando perfiles genéticos de muestras obtenidas de la víctima y se coteja o compara con el perfil genético del presunto agresor o agresores.

 

2.3.2 Pericias de criminalística biológica de ámbito sexual

Los estudios periciales de genética forense comienzan con la recepción de muestras biológicas, ropa o rastros de la presunta víctima del delito sexual. De modo que, el material que se recibe con mayor frecuencia son hisopos de exudado vaginal, hisopos de exudado anal, hisopos para limpiar diferentes áreas de la piel, portaobjetos con frotis de exudado vaginal, portaobjetos con frotis de exudado anal, trozos de ropa de la víctima (la ropa interior es la prenda de vestir que se recibe con regularidad) y de ropa del lugar donde ocurrió el presunto delito (siendo las sábanas la prenda de vestir más común). Además, prácticamente en todos los exámenes se utilizan hisopos con frotis de células de la mucosa oral de la presunta víctima, para ser utilizadas como muestras de referencia del mismo.

Así mismo, en cuanto al procesamiento de muestras en el laboratorio en el ámbito de la investigación criminal biológica sexual, se comienza con el uso de métodos de orientación para determinar si las muestras biológicas tomadas a la presunta víctima contienen semen u otros rastros biológicos, como saliva o sangre. Este procedimiento es realizado en el laboratorio de biología forense y una vez se conoce que la muestra tiene posible sustrato de ADN se traslada a genética forense.
Es importante decir que el método más utilizado internacionalmente para la investigación del semen es la prueba de fosfatasa; para la investigación de saliva es la prueba de amilasa; para el análisis de sangre es la prueba de peroxidasa.
En definitiva, la genética forense hace un aporte importante en la investigación del delito sexual, pues a partir de los especímenes biológicos obtenidos (pelos, frotis, vaginal, anal y de secreciones, o de prendas) se pueden recuperar contenidos genéticos que posteriormente van a permitir identificar si hubo participación de uno o varios agresores, teniendo en cuenta la determinación de la presencia de los distintos perfiles genético.
En ese sentido, va a permitir comparar dichos perfiles genéticos con el perfil genético del presunto o los presuntos agresores.


2.4 Psicología y psiquiatría

La psicología y psiquiatría forense son ciencias auxiliares que cumplen un papel determinante en la investigación de delitos sexuales. Es así que, en el contexto forense, uno de los principales desafíos que enfrentan los profesionales de la psicología es la identificación de abuso sexual cuando no hay evidencia biológica. En este escenario donde hay ausencia de evidencia física y biológica, no necesariamente implican que no ha ocurrido abuso sexual, en estos casos es de vital importancia la valoración por psicología y/o psiquiatría forense. Sin embargo, la precaución es necesaria en la realización de esta evaluación porque, en el campo psicológico, no existe indicador único que determine si un niño ha sido abusado sexualmente.
En este ámbito, las peritaciones forenses en víctimas de delitos sexuales, son requeridas para determinar las condiciones psicológicas antes, durante o después de los hechos que se investigan y el posible daño en la salud mental.
Cuando las víctimas de delito sexual son niños, niñas o adolescentes, se hacen estas peritaciones tanto para determinar el posible daño mental como para la valoración del relato de los afectados, entre otros aspectos.

El abuso sexual infantil es una de las formas de maltrato infantil. El maltrato infantil es cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo8.
La mente de los niños y las niñas no funciona de la misma manera que la de los adultos; el desarrollo cognitivo que posibilita la comprensión de los alcances de la sexualidad se realiza junto con los cambios físicos habituales hasta alcanzar el grado de madurez al comienzo de la vida adulta. Cuando el niño, niña o adolescente experimenta una agresión sexual, se altera la identificación con el adulto; ella transcurre de protector a agresor, esta situación genera desconfianza y debilitamiento en la capacidad de relacionamiento afectivo. La violencia sexual impide que el niño integre las imágenes familiares y su propia imagen, su cuerpo y su sexualidad como un objeto de gratificación y fuente de bienestar.
Se afirma que, una de las responsabilidades del perito al abordar a niños, niñas y adolescentes a quienes presuntamente se les ha violado la libertad, integridad y formación sexual es determinar cómo los actos de abuso o violencia han afectado su salud mental. Por lo tanto, es necesario comprender el funcionamiento mental previo a los hechos investigados; el desarrollo psicomotor, psicoafectivo, intelecto-cognoscitivo y ético-moral; y determinar si hay o no alteraciones en su psicología, adaptación o desarrollo psicológico y sexual, así como su relación con la actividad sexual a la que la víctima fue presuntamente expuesta.

Evaluar el estado mental antes, durante y después de los hechos investigados también sirve para determinar el estado de salud mental en el momento de la agresión, el grado de madurez psicológica según la edad y la existencia o no de lesiones personales como perturbaciones mentales.
Las agresiones sexuales a las niñas, niñas y adolescentes no causan síntomas ni signos específicos, pero pueden tener un impacto negativo en su salud mental. Por lo tanto, la evaluación mental de una presunta víctima de agresiones sexuales debe registrar si tiene patologías relacionadas con la exposición a altos niveles de estrés, como un trastorno de estrés agudo o un trastorno de estrés postraumático.
Al evaluar los efectos de la violencia sexual en un niño, niña o adolescente, es importante determinar si había una alteración mental previa a los hechos, lo que aumentaba la probabilidad de ser abusado(a), especificando si esto resultó en una incapacidad para resistir de acuerdo con los artículos 207 y 210 del Código Penal, y si esta alteración afectaba la capacidad para relatar lo sucedido.
El evaluador debe determinar si existe una relación causal entre el evento investigado y el impacto en el psiquismo. Es especialmente importante conocer la cantidad de estrés que experimentó la víctima para determinar si es posible que pueda causar una enfermedad como el síndrome de estrés postraumático o similar. Finalmente, el examinador debe determinar si hubo un impacto en el funcionamiento mental y si quedaron secuelas.

El testimonio de la víctima es crucial para la autoridad que juzga el caso porque los delitos que involucran actividad sexual con niños, niñas y adolescentes generalmente ocurren en la intimidad, donde casi siempre la víctima es el único testigo.
En situaciones específicas, la autoridad requiere que un experto valore el relato y lo remite para su evaluación. Es así, que el evaluador debe examinar si el relato de la víctima tiene coherencia interna, es decir, si muestra una serie de hechos conectados de tal manera que pueda llegar al resultado de los hechos investigados; si tiene coherencia externa, es decir, si es coherente con la realidad en la que se mueven los actores, si el uso de términos y conceptos de temporalidad, espacialidad, frecuencia y otras capacidades cognitivas está acorde con el desarrollo evolutivo del menor; si el apoyo afectivo está en línea con las ideas que expresa; y si tiene espontaneidad, detalles y contextualización en tiempo y espacio acorde a la edad.
Dado que la sobreexposición a evaluaciones de este tipo puede dar lugar al fenómeno de revictimización, las autoridades que juzgan casos de presuntos delitos sexuales deben sopesar la pertinencia de solicitar una pericia para evaluar el relato de un niño, niña o adolescente cuando ya cuentan con relatos que se han realizado a lo largo de la investigación judicial.
Por último, el objetivo principal de la valoración por psiquiátrica o psicológica forense en niños, niñas y adolescentes presuntas víctimas de delitos sexuales, es establecer las condiciones de salud mental antes, durante y después de los hechos; así mismo, valorar el relato preservándolo para la investigación judicial; y permitir hacer recomendaciones que busquen la restitución de sus derechos.
Al hacer referencia en los adultos, con frecuencia las autoridades requieren contar con elementos de juicio que les permita determinar si al momento de los hechos la víctima fue puesta por el agresor en incapacidad de resistir, o en estado de inconsciencia, o en condiciones de inferioridad síquica que le impidieran comprender la relación sexual o dar su consentimiento(9,10), o si ésta era una persona “incapaz de resistir” (es decir si al momento de los hechos ya se encontraba en estado de inconsciencia o padecía un trastorno mental o estaba en incapacidad de resistir11).
Sin embargo, la “Guía para la realización de pericias psiquiátricas o psicológicas forenses en niños, niñas y adolescentes presuntas víctimas de delitos sexuales”, establece que no es exclusivo para las víctimas adultas, también es fundamental en algunos casos de niños, niñas o adolescentes víctimas de delitos sexuales y son aplicables si se sospecha que el niño, niña o adolescente evaluado fue puesto o ya se encontraba en cualquiera de las situaciones mencionadas.
De acuerdo con la guía antes mencionada, afirma que desde una perspectiva jurídica-forense y en lo que respecta a los delitos contra la libertad y la formación sexuales, el término “incapacidad de resistir” está referido a la imposibilidad de poner en marcha los mecanismos físicos y/o psicológicos necesarios para tener una respuesta de rechazo u oposición a una actividad sexual no consentida.
También, que dicha limitación puede darse bien porque el ofensor realizó maniobras tendientes a alterar la capacidad de respuesta de la víctima (es decir que el sujeto pasivo fue puesto por el sujeto activo en incapacidad de resistir); o bien por circunstancias ajenas al ofensor (es decir que la víctima ya se encontraba en condiciones que le alteraban su capacidad de respuesta y aunque el sujeto activo no influyó para que se dieran esas condiciones, las aprovecha)12 .

En ese sentido, el Código Penal colombiano contempla en su Título IV, Capítulo I “DE LA VIOLACIÓN”:
“Artículo 207. Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir. El que realice acceso carnal con persona a la cual haya puesto en incapacidad de resistir o en estado de inconsciencia, o en condiciones de inferioridad síquica que le impidan comprender la relación sexual o dar su consentimiento, incurrirá en prisión de doce (12) a veinte (20) años.
Si se ejecuta acto sexual diverso del acceso carnal, la pena será de ocho (8) a dieciséis (16) años.”
Los términos usados en el artículo 207, hacen referencia a las siguientes circunstancias:
Puesto en incapacidad de resistir: En estos casos el agresor ejerce cualquier actividad utilizando mecanismos físicos, químicos y/o psicológicos (como amenazas, chantajes o coacción graves), que generan en la victima inhibición de la actividad física o parálisis motriz, con conservación de la conciencia. Es decir, el sujeto pasivo comprende la actividad, pero no puede evitarla13.
Puesto en estado de inconsciencia: El ofensor realiza una acción que genera en la víctima una alteración o perdida del nivel de conciencia14 (mediante el uso de sustancias, anestésicos, trauma craneoencefálico, etc.) y ausencia de respuesta motriz efectiva para rechazar la actividad sexual no consentida. Es decir, aunque el sujeto pasivo pueda o no moverse, no puede ejecutar acciones efectivas para oponerse y no puede comprender la actividad sexual a la que se le somete.

Puesto en condiciones de inferioridad psíquica: El ofensor utiliza medios como la sugestión que alteran la capacidad de autodeterminación del sujeto pasivo, de manera que, aunque la víctima conserva su capacidad motriz, su capacidad de comprensión, consentimiento y/o volición sobre la relación sexual está alterada. Es decir, que, aunque el sujeto pasivo puede moverse, no puede comprender 15.

Por último, la psicología forense realiza gran aporte a la investigación de la delito sexual, ya que en la mayoría de casos no se tienen testigos, y los únicos presentes durante el acto son la víctima y el agresor, adicionalmente en gran parte de los casos no hay hallazgos físicos, sin embargo, esto no descarta o desvirtúa la ocurrencia de un hechos de maniobras de tocamientos, roces, frotes, besos entre otras, por lo cual en estos casos la psicología forense entra a cumplir un papel fundamental, primero porque logra evidenciar si existe algún tipo de afectación en la esfera mental de la víctima producto de la agresión y por otra parte es el área que se encarga de valoración de la consistencia con los hechos, repetitividad del mismo durante todo el proceso y la coherencia del relato, especialmente en personas menores de edad.
 

2.5 Toxicología

Otro de los elementos importantes utilizados por Medicina Legal en la búsqueda, análisis, verificación y determinación de un delito sexual es la toxicología forense. Según Roque (2016) “La toxicología es la ciencia que estudia los efectos adversos que los agentes físicos y químicos pueden producir en el hombre y los animales”. Entonces, la Toxicología Forense es una especialidad que aplica la toxicología a casos en los que esos efectos adversos tienen consecuencias médico- legales y donde los resultados son susceptibles de ser utilizados en la corte 16”.
Cuando se realizan la mayoría de los análisis toxicológicos, la matriz biológica preferida es la sangre. Sin embargo, en los delitos sexuales generalmente se retrasa la toma de esta prueba, por ello, se puede acudir a la recolección de muestras de orina y cabello, para utilizarlos en los procesos de detección toxicológica.

La sustancia más comúnmente encontrada en casos de agresión sexual es el etanol, asociada con otra sustancias como las benzodiacepinas, gamma-hidroxibutirato (éxtasis líquido) y otras depresoras del sistema nervioso central, que están dentro de una amplia gama de drogas que se usan indebidamente para facilitar la agresión sexual.

 

2.5.1 La toxicología conductual

En un posible caso de delito sexual, el victimario puede lograr su objetivo utilizando sustancias psicoactivas, especialmente depresoras del sistema nervioso central, consiguiendo así, que su víctima entre en un estado de indefensión y evitar que se resista a este. Así las cosas, determinar si la víctima estaba bajo efecto de alguna sustancia supresora del sistema nervioso central, es importante, pues permite dar herramienta al fiscal o ente investigador que la víctima estaba en incapacidad de resistir, que es un estado en el que las personas no son conscientes de sus actos, es una práctica frecuente en los delitos sexuales.


2.6 Odontología forense

La Odontología Forense ayuda a la justicia en situaciones en las que una persona sufre daños en su Sistema Estomatognático debido a un accidente o a la agresión de otra persona.
Morales, N. y Espinosa, P. (2022) plantean que:
La odontología forense puede ser entendida como el estudio de la Odontología en sus relaciones con el derecho, en donde el conocimiento odontológico colabora con el derecho a resolver investigaciones criminales u otros problemas en los cuales es necesario identificar individuos. Esta debe ser considerada como una rama científica independiente dentro de las ciencias forenses que están a disposición de la justicia. (p. 161)
El aporte de la odontología forense se ha ido ampliando para lograr identificaciones positivas en casos de agresiones, accidentes de tráfico y de violencia sexual, es una ciencia en desarrollo.
La huella de mordedura es una alteración física causada por un humano o un animal. A este tipo de huellas se las denomina “lesiones patrón o figuradas” según la American Board of Forensic Odontology (2018), evidenciando de este modo las características físicas del causante.
La lesión de tipo contuso es causada por la combinación de dos mecanismos de presión y tracción utilizados por el agresor. Al analizar esta evidencia, el punto principal se centra en dos conjeturas: la primera es que la forma de la arcada dental y su dentadura son únicas e irrepetibles; y la segunda es que las características de la arcada dental facilitan la identificación del autor. (Chango, Guevara, Armas, 2016)
El odontólogo forense no debe limitarse a comparar o buscar similitudes con una dentadura sospechosa. En cambio, debe examinarla de manera más detallada, considerando factores como el lugar de la lesión, su profundidad y naturaleza tisular, los antecedentes médicos de la persona agredida, el tiempo de duración de la lesión y el grado de la herida. (Reesu & Brown, 2016)

Si el agredido intenta defenderse, se pueden encontrar marcas de mordida en las mejillas, los labios, los glúteos, los brazos, el rostro, las piernas e incluso el rostro del atacante. (Jimbo, Chusino, Roca, 2019)
Aunque la mayoría de las veces, el médico forense durante su examen físico logra identificar lesiones a nivel oral, en algunas ocasiones se puede requerir el apoyo de un odontólogo forense para identificar equimosis o laceraciones orofaríngeas que posiblemente estén asociadas con abuso sexual o alimentación forzada o inserción forzada de implementos, signos de sexo oral, enfermedades de transmisión sexual (ETS), quemaduras orales/intraorales causadas por alimentos y líquidos calientes o cáusticos17.
En síntesis, el odontólogo forense es parte de la investigación de delitos sexuales. Si el médico encuentra mordeduras durante la valoración, puede consultar al odontólogo forense. Sin embargo, la mordedura no individualiza el agresor, sino que ayudan a orientar de un posible agresor y ya se podrá confirmar con otras evidencias que existan dentro del mismo caso o con cotejos genéticos en caso de que se puedan realizar, si se trata o no de una persona particular, el odontólogo puede tomar muestra de la mordedura y comparar con el aparato dentario del presunto agresor.

 

Conclusiones

A través de la investigación realizada se concluye que la interdisciplinariedad forense del delito sexual aporta significativamente para lograr que el Fiscal a cargo del caso cuente con todas las herramientas, se dé una adecuada reparación a las víctimas y de esta manera la justicia sea contundente.
El personal que atiende a una víctima de delito sexual debe entender que su comportamiento debe estar enfocado en la búsqueda de su recuperación física y psicológica, así como en la identificación y enjuiciamiento del agresor.
En los delitos sexuales, la medicina forense realiza el abordaje de las víctimas en busca de lesiones que se asocien al hecho, recolecta la evidencia disponible en la víctima y la direcciona a los distintos laboratorios forenses.
La biología forense identifica los distintos fluidos (sangre, semen) o elementos piloscópicos humanos (pelos) que pueden estar presentes en la escena o la víctima, y que a partir de estos se puede tener sustrato genético que servirá para análisis genético.
La genética forense es de vital importancia, pues permite individualizar agresores en los casos en que hay sustrato genético, que pudo haber sido recolectado en la escena o en la víctima, agresor y otros.
Las pericias psicológicas y psiquiátricas según el caso ayudan a determinar la credibilidad de la versión de la víctima, a explicar y entender su conducta, se les interconsulta cuando el médico forense evidencia estrés severo asociado al hecho o evidencia alguna patología mental derivada del hecho, además ayuda a evaluar si esa alteración mental se asocia al evento o no. También el fiscal puede solicitar que se realice una valoración del relato.
La toxicología forense permite determinar si se usaron sustancias, especialmente depresoras del sistema nervioso central, que hayan facilitado la agresión sexual.
La odontología forense define e identifica lesiones en el aparato estomatognático, así como huellas de mordedura que podrán ser cotejadas con las mordidas de presuntos agresores, lo cual, junto con otros análisis, por ejemplo, genéticos ayudan a individualizar los agresores.
La participación de expertos especializados es crucial en una variedad de temas que ayudarán a aclarar la verdad y ayudarán al operador judicial a tomar decisiones con sus ideas. En el ámbito jurídico y forense, estos expertos brindan un testimonio científico responsable, cumpliendo con lo establecido en los artículos 417 y 418 de la Ley 906 de 2004, interrogan y contrainterrogan al perito sobre los temas previamente incluidos en el informe, para que traduzca sus notas y razonamientos a conclusiones prácticas, sencillas y entendibles por las partes, la audiencia y el juez.
Se sugiere que la pericia debe ser interdisciplinaria, tener un alto nivel de ética profesional, conciencia forense, confiabilidad y conocimiento de los derechos humanos para que el Fiscal encargado del caso pueda ayudar al esclarecimiento de este, a través de los distintos elementos físicos y elementos materiales probatorios recolectados por sus investigadores y las distintas áreas forenses mencionadas en la escena del crimen o del hecho delictivo.
Se recomienda que el Sistema Especializado Integral de Investigación, Medicina Legal y Ciencias Forenses se adhiera a un sistema que evite complejidades, en el cual la ciencia y el derecho trabajen juntos para lograr un proceso eficiente y justo, con los resultados obtenidos que serán de gran utilidad para el médico forense y los operadores de justicia.


Referencias Bibliográficas

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