La valoración del riesgo ha sido una herramienta que ha procurado la prevención de la violencia grave y mortal contra las mujeres, además de convertirse en una experiencia exitosa para Medicina Legal, creo que termina siendo bastante útil para las entidades que hacen parte de la ruta de atención de las mujeres víctimas de violencia, instituciones con quienes se ha visto la necesidad de articularse y adelantar acciones conjuntas que favorezcan la atención de cada caso. Por ejemplo, se ha procurado a través de distintas estrategias que el resultado de la valoración del riesgo llegue directamente a la autoridad competente y contribuya oportunamente en la toma de decisiones encaminadas a proteger la vida de las mujeres y prevenir nuevos eventos de violencia.
Este trabajo interinstitucional que quiero resaltar, se ha logrado gracias al compromiso de los y las profesionales responsables de este proyecto en cada ciudad, sumado a la voluntad de las distintas instituciones que trabajan el tema y la necesidad de implementar estrategias para el abordaje de una problemática que cada vez es mayor.Otro aspecto no menos significativo, es que en la entrevista de valoración del riesgo las mujeres tienen un espacio donde se sienten escuchadas, lo que favorece la reflexión para reconocer la posición que asumen con relación a la violencia y la responsabilidad que cada una tiene respecto al autocuidado, que es importante y casi vital, considerando los tiempos de respuesta de algunas autoridades frente a los procesos de denuncia, lo que nos indica que puede ser igual de relevante el resultado del nivel de riesgo de la mujer, como la construcción con ellas en este espacio de un plan de protección y autocuidado, buscando prevenir nuevas agresiones o desenlaces fatales.
Y es de esta manera, con la participación y el compromiso de cada actor implicado, que se busca dar cumplimiento a las medidas de atención y protección para las mujeres (Ley 1257) y prevenir el feminicidio.