Familias de víctimas del conflicto armado recibieron cadáveres de sus seres queridos en Montería

Fecha de publicación: 2011-11-29

Mariela Gutiérrez, tuvo durante 22 años la duda de que el brazo que le entregaron era el de su hermano. Sus amigos pescadores lo encontraron en el río San Jorge, en el departamento de Córdoba luego de que el 2 de mayo de 1990, Pedro desapareciera sin más.

"Lo enterramos porque fue lo único que teníamos de él pero siempre existió la duda por lo que pedimos la ayuda a la Fiscalía para que en Medicina Legal se hicieran los exámenes que nos ayudarán a saber si en verdad era mi hermano", afirma Mariela.

Luego de varios años de incertidumbre, el pasado viernes 25 de noviembre, Mariela junto a 199 personas más recibieron los cadáveres de sus familiares en medio de una ceremonia en Montería. Allí, profesionales en medicina y antropología forense del Instituto Nacional de Medicina Legal les explicaron el proceso de necropsia, especialmente la individualización de los cuerpos, la identificación, lesiones traumáticas y la causa y circunstancias de la muerte.

En la jornada se realizó la entrega de 47 cadáveres (2 menores de edad, 2 mujeres y 43 hombres) víctimas del conflicto armado a sus familiares que tuvieron acompañamiento psicosocial constante con espacios como manejo del duelo.

Estas actividades se realizaron dentro del proceso de entrega a familiares de los casos abordados en el marco de la Ley de Justicia y Paz.

"Este es un trabajo interdisciplinario e interinstitucional que incluyó la ubicación de las fosas, las exhumaciones en regiones apartadas, la necropsia médico legal y análisis de antropología y odontología y demás estudios de laboratorios científicos como balística y genética entre otros", aseguró John Torres, Administrador de la información de atención de justicia y paz y uno de los participantes en la entrega en Montería.

Por su parte, Jorge Andrés Franco, Patólogo Forense del Instituto, resaltó la colaboración del Grupo Nacional Red de NNs y personas desaparecidas y sus oficinas regionales, así como el trabajo de asistentes y técnicos forenses alrededor de esta labor.

Con la jornada, hermanos, padres, madres e hijos tuvieron la posibilidad de dar una sepultura digna a sus familiares e iniciar un proceso de duelo.

"Solo hoy descansamos un poco al saber que ese brazo eras tú", concluye Mariela.